Analectas Lunyu VI

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Confucio dijo: “¡He aquí a Yong! ¡Él podría ocupar un trono!”.

Yong dijo: “Si un hombre aloja en su interior un sentimiento de respeto, aunque no se ocupe demasiado de los detalles en su gobierno sobre los súbditos, aún sería aceptable, pero si en su interior es descuidado y en su práctica aparece este descuido ¿no sería ya demasiado?”.
Confucio dijo: “Las palabras de Yong son certeras”.

El duque Ai preguntó quién de entre todos los discípulos era el que más gustaba del estudio.

Confucio respondió: “Antes tenía a Yán Huí que amaba el estudio, no echaba su enfado sobre los demás y no volvía a cometer la misma falta. Desgraciadamente le fue concedido muy poco tiempo y ya murió. Ahora no hay ninguno como él. No sé de otro a quien le guste el estudio tanto como él”.

Mientras Zîhuá estaba en misión en Qí, Ranzî pidió grano a Confucio para la madre del primero. Confucio dijo: “Dale un Fu”. Ranzî pidió más y Confucio dijo entonces: “Dale un Yu”. Ranzî, entonces, fue y le dio cinco Bing.

Confucio dijo: “Zîhuá ha ido a Qí en un carruaje tirado por caballos lustrosos y vestido con ropas adornadas con pieles. Yo he oído que el hombre superior ayuda a los necesitados, pero no que se dedique a aumentar las riquezas de los ricos”.
Yuán Si fue nombrado gobernador y el Maestro le dio novecientas medidas de grano, pero Yuán Si no las aceptó.

Confucio le dijo: “No las rechaces. Aunque no las necesites ¿no puedes acaso repartirlas por pueblo y aldeas?”

Confucio dijo, hanblando de Zhònggong: “El retoño de una vaca de muchos colores, si saliera rojizo de buenos cuernos ¿sería acaso dado de lado por los espíritus de ríos y montañas, aunque los hombres se negaran utilizarlo?”.

Confucio dijo: “Yàn Huí era de tal condición, que durante tres meses no había en su mente nada que fuera contra la virtud. Los demás discípulos serían capaces de permanecer así durante un día o un mes, pero nada más”.

Jì Kang preguntó a Confucio si Zhòng Yòu valdría para ocupar un puesto de gobierno. Confucio dijo: “Yóu es un hombre de decisión, ¿qué dificultad tendría si ocupara un puesto de gobierno?”. Kang preguntó entonces si Sì valdría para lo mismo, a lo que Confucio respondió: “Sì es un hombre de gran capacidad, ¿qué dificultad tendría, si ocupara un puesto de gobierno?”. Cuando Kang preguntó si Qiú sería válido, Confucio respondió: “Es un hombre de muchas habilidades, ¿qué dificultad tendría en ocupar un puesto de gobierno?”.

El jefe del clan Jì envió a buscar a Mîn Zîqian para que fuera gobernador de Pì. Mîn Zîqian dijo: “Transmitid mi renuncia con buenas palabras. Si insiste me veré obligado a vivir en las riberas del Wèn”

Bóniú estaba enfermo. Confucio fue a preguntar por él y teniéndole la mano a través de la ventana, dijo: “Esta enfermedad le está matando. Esto está ¡ay! Decretado por el Cielo, ¡que un tal hombre tenga una tal enfermedad!”.

Confucio dijo: “Yán Huí era ciertamente admirable. Otros no hubieran podido aguantar como él, con un plato de comida y una botella de líquido y viviendo en una callejuela. Él, sin embargo, no alteró su alegría. Cierto que Yán Huí era admirable”.

Rân Qiú dijo: “No es que no me agrade vuestra doctrina, Maestro, lo que pasa es que no tengo bastante fuerza para seguirla”. Confucio contestó: “Los que no tienen bastante fuerza se detienen a medio camino, pero tú, ahora, ya te pones un límite”.

El Maestro le dijo a Zîxiá: “Cultiva el intelecto como lo hace el hombre superior y no como lo haría un hombre vulgar.”

Confucio Zîyóu era gobernador de Wûchéng, Confucio le dijo: “¿Has conseguido disponer allí de los servicios de hombres de calidad?”. Zîyóu respondió: “Está Tántái Mièmíng, que nunca camina por senderos desviados y que nunca ha venido a mi despacho más que por asuntos oficiales”.

Confucio dijo: “Mèng Zhifân no presume. Una vez que se retiraba con el ejército y estaba detrás de todos en el momento de entrar por la puerta de la muralla, picó a su caballo y dijo: “No soy tan valiente como para quedarme el último, lo que pasa es que mi caballo no quiere andar””.

Confucio dijo: “En nuestro siglo son bien difíciles de evitar tanto la edulcorada lengua del ritualista Tuó, como la belleza del príncipe Zhao de Sòng”.

Confucio dijo: “¿Quién puede salir por otro sitio que no sea la puerta? ¿Por qué será que los hombres no andan a lo largo del verdadero camino?”.

Confucio dijo: “Cuando las cualidades naturales se imponen sobre las que da la educación, el sujeto en cuestión será un rústico; cuando lo aprendido domina a lo innato, el individuo de que se trate será un vulgar funcionario; cuando lo natural y lo que deriva del estudio están armoniosamente mezclados es cuando nos encontramos ante un hombre superior”.

Confucio dijo: “El hombre ha nacido para ser recto. Si un hombre pierde la rectitud, y, aun así, vive, será tan sólo porque su buena suerte le ayuda a evitar la muerte”.

Confucio dijo: “Los que conocen la verdadera doctrina no son iguales a los que además gustan de ella y, los que gustan de ella, tampoco son iguales a los que en ella se deleitan”.

Confucio dijo: “Las cosas superiores pueden explicarse a las personas que están por encima de la mediocridad y no a los que están por debajo”.

Fán Chí preguntó qué era la sabiduría, y Confucio contestó: “Atender a los súbditos con justicia y respetar a los espíritus, permaneciendo lejos de ellos, es lo que puede llamarse sabiduría”. Fán Chí le preguntó a continuación en qué consistían las virtudes humanitarias y Confucio dijo: “Los que poseen estas virtudes se aplican primer a resolver las dificultades de las mismas y sólo más tarde se cuidan de los resultados que de ellas se pueden obtener. A los que así obran puede llamárseles virtuosos”.

Confucio dijo: “Los que poseen la sabiduría se deleitan con el agua, los virtuosos se complacen con la montaña. Los que saben se mueven, los virtuosos son pacíficos. Los que saben están alegres; los virtuosos tienen una larga vida”.

Confucio dijo: “Si Qí cambiase, se haría como Lû; si Lû cambiase, llegaría a ser el Estado perfecto”.

Confucio dijo: “¡Un vaso que no parece vaso! ¡Vaya un vaso!”.

Zâi È dijo: “Si a un hombre lleno de virtudes humanitarias le dijeran que la virtud se hallaba dentro de un pozo ¿se metería allí dentro él también?”. Confucio le respondió: “¿Cómo podría hacer esto? Al hombre superior podría inducírsele a que fuera hasta el pozo, pero no a que cayera en él, se le podría mentir, pero no se le podría confundir”.

Confucio dijo: “El hombre superior que estudia con amplitud todo lo escrito y que se autolimita por medio de los ritos será siempre capaz de no excederse”.

Zîlù se disgustó porque Confucio había visitado a Nánzî y el Maestro juró diciendo: “¡Que el Cielo me castigue en todo lo que haga mal! ¡Que me castigue el Cielo!”.

Confucio dijo: “La práctica del justo medio es la virtud. Durante largo tiempo, raros han sido los hombres que han alcanzado este punto”.

Zîgòng preguntó: “Cómo juzgaríais a alguien que distribuyese beneficios entre el pueblo y que fuese capaz de ayudar a la gran mayoría? ¿Diríais que un tal hombre era posesor de todas las virtudes humanitarias?”. Confucio contestó: “¿Por qué hablar sólo de virtud, si también hace falta tener las perfecciones de un sabio? Hasta Yáo y Shùn tenían defectos a este respecto.

El hombre que posee las virtudes humanitarias en su más alto grado, al querer afirmarse él mismo afirma a los demás, y al querer ensancharse él mismo ensancha a los demás.
Podría decirse de alguien que es humanitario en alto grado, cuando ese alguien fuera capaz de obtener una opinión de otros por lo que tiene en sí mismo.”

 


[1] Fu, Yu, Bing, medidas antiguas de capacidad de las que el Fu es la menor y el Bing la mayor.

[2] Tuó es ejemplo de alguien que reza y habla vacuamente. El príncipe Zhao había cometido incesto con su hermana, y cuando ésta se casó se fue a vivir con ella, so pretexto de formar parte de su séquito. Era celebrado por su belleza física.

[3] Este párrafo está en relación con la teoría de la rectificación e los nombres. Un vaso tiene que ser un verdadero vaso y un rey un verdadero rey, si no lo son están usurpando el nombre.

[4] Nánzî es la princesa que tenía amores con su hermanastro Zhao. Era por tanto impropio visitar a una mujer de tan mala fama.

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